MICROBIOMA

[vc_row][vc_column][rev_slider_vc alias=»microbioma»][ultimate_spacer height=»30″ height_on_tabs=»30″ height_on_mob=»30″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

Vivimos en una sociedad que se ha encargado de programarnos de tal manera que muchas veces hacemos cosas en contra de nosotros mismos sin saberlo. Los microbios son sinónimo de «malo«, desde mi hogar hasta en la escuela de medicina se mantenía una guerra contra las bacterias, esta constante guerra contra el mundo microscópico que nos rodea ha creado que la mayoría de las personas piensen que todas los microorganismos son enemigos, haciendo que diariamente detergentes y antisépticos cobren más popularidad, muchas personas en la actualidad no caminan si no tienen una  crema antibacterial consigo y ciertamente existe un grupo de microorganismos malos pero la mayoría son buenos.

¡Hay más ADN bacteriano en nuestro cuerpo que propio!

Cuando estudié medicina me enseñaron  que había una flora buena dentro representada por  un grupo de microorganismos que nos ayudaban en algunos procesos, como la digestión y la protección de la piel que se conoce como MICROBIOMA,  pero para entonces esta ayuda se limitaba a una que otra cosa. Ésta representa una de esas tantas verdades a medias, pues ese papel secundario que habían tenido durante años hoy para mi debe ser protagónico, porque juegan un papel fundamental en la promoción y prevención de enfermedades que no nos hubiésemos imaginado.

Y es aquí donde empiezo a contarte una nueva historia, en la que espero al final dejes de ver a estos vecinos como unos monstruos, y comiences a verlos como lo que son, nuestros aliados contra las enfermedades. Aunque no lo creas más del 90% de las células de nuestro organismo son bacterias, ¡si, por más raro que parezca es la verdad!; Muchos se preguntarán: ¿como hemos podido obviar algo tan importante?, pues una de las razones por las que creo que sucedió esto es que muchas de las bacterias con funciones increíbles dentro de nosotros no son fáciles de cultivar en laboratorios y la otra es porque nuevamente subestimamos a la naturaleza y a la selección natural.

Empecemos por entender en que realmente nos ayudan las bacterias que forman nuestra flora buena:

  • Son capaces de fermentar la fibra de los alimentos que llegan a nuestro intestino y producir unas sustancias llamadas ácidos grasos de cadena corta (AGCC),  estos juegan un papel fundamental en la nutrición de las células de nuestro intestino y las células del sistema inmunológico, manteniendo sanos y fuertes a estos; los AGCC que producen cómo el butirato, son capaz de promover el suicidio de células cancerígenas conocido por la ciencia como apoptosis celular, además de estimular la producción del moco protector en la pared de nuestro intestino que crea una barrera física y también es una especie de antibiótico en contra de los microorganismos patógenos.
  • Intervienen en la prevención de enfermedades autoinmunes: alergias,  enfermedad de Crohn, colon irritable,  esclerosis múltiple, artritis, hasta diabetes y obesidad. Se cree que la relación que existe entre las bacterias y este tipo de enfermedades es producto de un desequilibrio en las especies que predominan en nuestra microflora intestinal llamado Disbiosis, las causas que desencadenan este desequilibrio pueden ser variadas, desde el uso de antibióticos (antibióticos nuestro mayor autogol) que matan bacterias sensibles y permite que otras se multiplican desmedidamente, alimentarse con azúcares refinados, carnes animales, productos procesados y el estrés, este ultimo es muy importante ya que causa aumento de los niveles de cortisol y éste una disminución en la producción del moco protector a nivel intestinal, estas son algunas de las posibles razones del desequilibrio en las colonias de nuestros microorganismos.
  • Son necesarias para producción de vitaminas como la K.

Para que te hagas una idea de la importancia que juegan estos vecinos en el desarrollo y prevención de enfermedades  te voy a contar algunos experimentos que han llamado la atención de los investigadores en los últimos años.

A partir de hoy dejarás de subestimar a nuestros pequeños vecinos.

Ratones de laboratorios han sido alimentados usando edulcorantes artificiales (ojo no estevia organica) que matan parte de los microbios buenos de su intestino (barrido de flora). Con el tiempo los ratones que han sido expuesto a estos edulcorantes empiezan a ganar peso hasta llegar a la obesidad; en primer momento los investigadores pensaron que podía ser que el edulcorante alteraba el metabolismo de estos ratones y por eso ganaban peso, sin embargo, para descartar esta hipótesis, transfirieron los microorganismos de las heces de ratones obesos a ratones sanos, tiempo después los ratones sanos empezaban a manifestar resistencia a la insulina y obesidad, como los ratones obesos de los cuales habían recibido el transplante. Luego de este experimento se pudo concluir que la flora bacteriana jugaba un papel fundamental en la promoción de la obesidad y la resistencia a la insulina en estos ratones. Fijate que los últimos que recibieron el transplante no estuvieron expuestos al edulcorante de los primeros, descartando la posibilidad que este cambio pudiese ser atribuido a una alteración del metabolismo por el edulcorante, y fortaleciendo la idea de que la flora bacteriana desequilibrada de las primeras fuesen la responsable de la obesidad. Otro aspecto importante que pudieron notar los investigadores en los ratones transplantados, es que alteraban su conducta empezando a comer con más frecuencia, lo que abre a los investigadores una puerta en el tratamiento de la obesidad a través del control de la microbiota.

¡ALERGIAS!

¿COMO PUEDEN INFLUENCIAR EN ESTA ENFERMEDAD?

Recuerdan que estás bacterias estimulan la producción de moco que forma una barrera en nuestro intestino, pues está barrera no solo va a oponerse a que pasen bacterias malas, también a que pases proteínas que no están completamente digeridas a sangre, que si llegan así estimularían el rechazo de nuestro sistema inmune a ellas, lo que termina en lo que conocemos como alergias.

Experimentos similares al anterior se han realizado para confirmar si estos microbios juegan un papel fundamental en el desarrollo de las alergias y posible prevención de estas en el futuro, tomando ratones que desde su nacimiento los han aislado completamente de microorganismos (es decir, estériles) y los exponen a alimentos que generalmente causan alergia como el maní, pues lo primero es que fácilmente desarrollan alergia al alimento, lo que fortalece la hipótesis de que la ausencia de microorganismos en nuestro intestino podría promover estas enfermedades; pero los investigadores han querido ir mucho más allá, entonces han empezado introducir a ratones estériles y alérgicos, grupos de bacterias para evaluar si una vez introducidas algunas de las especies hay remisión de la enfermedad (fin de la alergia), lo que les daría a conocer cual especie de estos microbios podría evitar las alergias.

Descubrieron que la clase Clostridia estimula predominantemente la liberación de mensajeros químicos (IL22) que son capaces de estimular la producción  de antibióticos naturales por nuestras células intestinales y también una muy buena producción de moco protector, observando que los ratones inoculado con este grupo de microorganismos cuando eran expuestos a la proteína del maní (que generalmente estimulaba alergia en ellos), la respuesta era casi nula, pero algo más interesante aún descubrieron, no había rastro de las proteínas del maní en la sangre de estos ratones, lo que fortalece la hipótesis de que la barrera protectora que producen evita que proteínas poco digeridas del maní lleguen precozmente a la sangre y causen las alergias, también notaron, que si le daban antibióticos  volvían a igualarse la respuesta alérgica ya que los antibióticos destruían a las bacterias que habían inoculado.

Éstos microrganismos pueden llegar a condicionar cosas que ni imaginas, por ejemplo, se están llevando acabo estudios donde se muestra que de acuerdo a la microflora que predomine en tu piel atraerás en mayor o menor medida los mosquitos.

¿Podrían entonces los  probioticos comerciales ayudarnos a remediar todo esto?

Los probioticos son productos que contienen bacterias buenas como lactobacilos, el problema es que contienen solo un par de especies de bacterias y la verdad si ayuda un poco, pero no se compara con el trillón que deberíamos tener naturalmente; otra aspecto importante es que las especies más beneficiosas son anaeróbicas estrictas, lo que quiere decir que apenas estan en contacto con el aire mueren, así que evidentemente no están en esté tipo de productos comerciales.

Sin embargo, es importante aclarar que probióticos comerciales utilizados en niños que tienen intolerancia a la leche de vaca han ayudado a disminuir las crisis de rechazo (¡no estoy de acuerdo con el uso de leche de vaca!).Trayendo a discusión la posibilidad de que la intolerancia a la leche este relacionada con la ausencia de los microorganismos correctos que ayudan a su digestión en nuestro intestino.

Recomendaciones:

  • Por favor dejemos la fobia, olvidémonos un poco de los antibacteriales en jabones o geles.
  • Aumentemos de forma significativa el consumo de fibra dietética, muchos vegetales crudos de hojas verdes y granos. La fibra es un prebiotico, es decir, que sirve de alimento a bacterias buenas de nuestra flora.

TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN RELACIONADOS CON MI ARTÍCULO:

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Blog

Quizás te interesa leer